Thursday, February 05, 2009

Chills

Viajo en avión todo el tiempo. Cada dos semanas en promedio. Hace casi cuatro años. Ya es casi como viajar en colectivo, una forma de transporte más, más tediosa, más idiosincrática, pero no es la novedad de cuando era chica. Una rutina que paso sin pensar mucho, los zapatos, la seguridad, la espera, upright and locked, la lectura, el descenso y al subte o al auto según la dirección del viaje.
Aún así, cada vez que veo un avión depsegar o aterrizar por una ventana o desde lejos me estremezco. No es que crea que es milagroso, demasiado científica para eso, entiendo el principio por el cual una avión *puede* volar. Pero no seja se ser sorprendente que pase. Que un cacho de metal pueda transportar gente por el aire. Hoy pensaba eso mientras esperaba a alguien en el aeropuerto y veía a un ación llegar y otro salir, mesmerizada.
Y después vuelvo y hojeo las noticias y veo que apareció la transcripción de parte de la charla que tuvo el piloto del recién caido avión al Hudson con los controladores aéreos de La Guardia. Una conversación que me pone piel de gallina como el más logrado climax de un libro de ficción.
Esta parte,

“We’re going to be in the Hudson,” the captain said.

“I’m sorry, say again, Cactus?” the controller said.

parece sacada de Apollo 13. Parece que estuvieran parafraseando el Houston we have a problem.

Para leer la nota vayan acá. Y en alguna parte del mismo blog hay una nota hoy también donde muestran una pluma que encontraron en uno de los motores. Es como CSI Hudson. Ahora la mandaron al museo de Ciencias Naturales para que los expertos taxónomos determinen de que pájaro se trataba.. aunque todos parecen coincidir que lucen, como se esperaba, como plumas de ganso canadiense.

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Tuesday, November 18, 2008

I hate flying

Por ahí me lo merezco por querer crashear una conferencia de neurocientíficos o porque traicioné a mi aerolínea usual. Pero media pila AirTran, yo sólo quería un viaje decente a DC. En realidad todo comenzó meses atrás cuando ya me mandaron un mail que me cambiaban el horario del vuelo. Yo compré uno que salia a las dos y media, ellos decidieron atrasarlo un mes antes a las seis y cuarto. Como sólo hay dos por día y el anterior salía a las siete de la mañana no me quedó otra que resignarme. El vienres pasado, día del vuelo, el tiempo estaba perfecto acá y allá, sin nieve aún, sin rayos ni centellas. Pero ya llegada al aeropuerto los televisores marcaban un atraso de dos horas. Raro pensé. Al tiempito algún empelado de AirTran se dignó a confirmar que efectivamente estaba atrasado porque al salir de Orlando el avión tuvo un problema con el sistema hidro-algo y que iba a tener que atrrizar, por precaución, an Atlanta. Nos aseguraron que no iban a perder tiempo tratando de arreglar el desperfecto sino que iban a subir a la gente (y sus valijas) a un avión nuevo. En eso estaban cuando algún pasajero desubicado y desconsiderado se le ocurrió tener “un problema médico” al subir al segundo avión por lo que debieron frenar el abordaje. A esta altura ya parecía que nuestro avión no iba a salir hasta las nueve de la noche. Con tranquilidad y resignación decido pasar por el baño. Hago lo mío, aprieto el botoncito y horror! La peor pesadilla. El agua sube y sube y empieza a rebalsar y ahhhh agarro la mochila que estaba en el piso y la cartera y la campera y salgo despedida. Le advierto a una chica que quería entrar que no lo hiciera dado que se estaba inundando. Pues sí, inundé el baño. Salgo y por lo menos AirTran estaba dando vouchers para que comieras en el aeropuerto, en cualquier conmcesión te daban diez dólares worth of food or a drink. Me decido por el café que vende sanguches y voy a pagar y me dice la chica que ellos no aceptan vouchers. ¿No era en todas las concesiones? Parece que no. Como no me quería pelear más y ya me había preparado el sanguche y quería la ensalada de frutas que sólo ellos vendían decidí pagar mi comida, fuck you AirTran. A todo esto ya me había dado cuenta que iba a perder el último bondi desde el aeropuerto en Baltimore hasta la estación de subte y que me iba a tener que tomar un tren. Los trenes locales tampoco pasaban a esa hora así que las únicas opciones que me quedaban eran o tomarme el penúltimo o último Amtrak y después el subte o un taxi a casi cien dólares. Como por supuesto descarté la opción dos, mi misión era entonces lograr llegar a tiempo para subirme al tren (vía otro shuttle que me llevaría desde el aeropuerto a la estación). Fui a llorarle al de AirTran para que me cambiara el asiento a uno más adelante así salía más rápido del avión, llegaba corriendo al shuttle, llegaba a la estación de tren. Milagrosamente lo logré sin mayores esfuerzos, en parte porque mucha gente ya se había vuelto a la casa dado que había perdido sus conexiones. Fianalmente salimos nueve y media, y llegué al aeropuerto, salí a los tiros, llegué al shuttle pero perdimos (con P que me encontró en la estación de tren) un tren con lo que tuvimos que esperar en la estación una media hora. Luego el subte y la caminata por la ruta hasta nuestro hotel de ruta al cual llegamos, más viejos y no más sabios, a la una y veinte de la mañana. Sigh.

ps, también debería aclarar que esperando en el aeropuerto contaba con la (in)grata presencia de un grupo (>20) de boyscouts (o cub o puppy, o los que tengan alrededor de 6-7 años) que cantaban, hacían actividades, etc.

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